Alcaide Hernández, Francisco2026-01-292026-01-292020978-84-1344-050-7http://bibliovirtual.umar.mx:4000/handle/123456789/1634Decía Jim Rohn que «frustración es intentar tener una vida extraordinaria sin convertirnos en personas extraordinarias»; y ése es el mensaje que hay detrás de la filosofía de Aprendiendo de los mejores, resumida desde sus orígenes en una frase: tu desarrollo personal es tu destino; esto es, en quién te conviertes se refleja en lo que obtienes. Son muchos los personajes que han pasado de una vida mediocre a una vida extraordinaria, pero ese cambio sólo se produjo a partir de un punto de inflexión: la aceptación de la responsabilidad sobre los resultados de su vida. Sin eso, cualquier cambio es complicado. En la vida sólo hay dos opciones: aceptar las condiciones existentes o aceptar la responsabilidad de cambiarlas. El desarrollo personal siempre parte de esta premisa, fácil de entender pero difícil de asimilar. Todos nos sentimos inclinados a la negación cuando la verdad es demasiado incómoda. Siempre es más seductor echarle el muerto a algo o alguien que coger el toro por los cuernos. El problema de adoptar esa postura, como apunta Ayn Rand, autora de La rebelión de Atlas (Deusto, 2019), es que «puedes evadir la realidad, pero no puedes evitar las consecuencias de evadir la realidad». El precio de hacer lo mismo es siempre mucho mayor que el precio del cambio, aunque a primera vista no lo parezca, porque, como escribimos en estas mismas páginas, «el cambio asusta, duele y lleva tiempo». Si no cambias, es muy probable que termines allí donde te diriges. «La pregunta no es qué pasa si muero mañana; la pregunta es qué pasa si vivo otros veinte o treinta años de esta manera», nos recuerda Kim Wolinski, autora de Letting go with all your might.esBenjamin FrankilnMartin Luther KingMarie CurieElon MuskRafael NadalSócratesAprendiendo de los mejores 3,Tu desarrollo personal es tu destinoBook